Suhaila

Proyecto solidario Suhaila

Gracias por comprar mis productos y contribuir colaborar apoyar para mejorar la calidad de vida de estos niños y sus familias.

Todas hemos tenido experiencias más o menos buenas en nuestra infancia, y sé que hubieras agradecido una mano amiga. Es por eso que quiero contribuir con mi granito de arena y dar la oportunidad también a vosotras a participar, a conseguir esa sonrisa infantil en la unidad de pediatría del Hospital Juan Ramón Jiménez, de Huelva, y proporcionar esperanza en la recuperación de estos pequeños.

Quiero compartir la historia y sus porque.

Quiero compartir la historia, la corta historia en realidad, de dos pequeñas que tenía tantas ganas de conocer el mundo, que iniciaron su viaje demasiado pronto.

Hoy nace un proyecto solidario con el que llevo mucho tiempo soñando. Sé que, como yo, para vosotras nuestros hijos son algo precioso y el motor de nuestra vida. También conozco la incertidumbre por desconocer cómo será su existencia. ¿Vivirá una buena historia?, ¿le tocará sufrir?, ¿Pasará alguna enfermedad? El amor hacia los hijos es ilimitado e incondicional. No solo con los nuestros, muchas sentimos una especial sensibilidad con la infancia. Pequeñas personas que aún no han tenido la oportunidad de vivir suficiente para cometer errores por lo que hacerlos responsables.

Estás dos hermanas prematuras, con mucha prisa por conocer a sus papas y familia, anticiparon su llegada al mundo, presentándose a las 24 semanas y no esperar hasta las 40, como lo hace mayoría de bebes. Una de las hermanas apenas sobrevivió mes y medio, pero SUHAILA, era una CAMPEONA, como la suelo llamar cada vez que me refiero a ella. Permaneció en el hospital año y medio, y otro año más en casa rodeada de su familia.

Así comenzó y terminó su aventura. Todos tenemos en el recuerdo su lucha por quedarse en este mundo. En ese tiempo, tuve conciencia de la importancia de la humanización de la estancia hospitalaria de los pequeños. El valor emocional de la atención psicosocial en los niños de la planta de pediatría, y también la de sus padres.

Pero también vi algo mágico cuando los niños ingresados recibían regalos, sus caras iluminadas, y los rostros de los padres al ver la sonrisa de sus hijos. Es algo que no podré olvidar jamás.


Un día decidí hablar con la jefa de planta de pediatría, que me comentó...

la falta de recursos económicos para la atención de estos pequeños

y las dificultades para minimizar el impacto negativo que tiene la hospitalización, en los niños y su familia.

Hay que pasar a la acción y no quedarnos en las palabras

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